jueves, 17 de mayo de 2007

La madurez en los jovenes


1ª Juan 2: 12 Os escribo a vosotros, hijitos, porque vuestros pecados os han sido perdonados por su nombre. 13 Os escribo a vosotros, padres, porque conocéis al que es desde el principio. Os escribo a vosotros, jóvenes, porque habéis vencido al maligno. Os escribo a vosotros, hijitos, porque habéis conocido al Padre. 14 Os he escrito a vosotros, padres, porque habéis conocido al que es desde el principio. Os he escrito a vosotros, jóvenes, porque sois fuertes, y la palabra de Dios permanece en vosotros, y habéis vencido al maligno. En los textos anteriores, el apóstol Juan nos describe la medida de madurez que alcanza una persona salva. Las Escrituras nos dicen que el cristiano debe crecer espiritualmente para hacer la obra de Dios, de lo contrario, su vida será seca y sin fruto en esta vida. De hecho en textos más adelante el apóstol nos dice que no amemos al mundo, mandamiento que podremos cumplir si estamos creciendo en la gracia de Dios. El texto nos habla de tres tipos de personas: hijitos, jóvenes y padres. La opinión más probable de numerosos teólogos es que Juan no se refiere a una edad física, sino de la edad espiritual, a partir de la conversión al Señor. Para nuestros propósitos en este estudio, nos enfocaremos a la parte de los jóvenes. Estos versículos nos indican que los jóvenes han vencido al maligno, son fuertes, y la Palabra de Dios permanece en ellos. Dios es bueno con los jóvenes. Cada etapa de la vida es hermosa cuando el Señor está en la vida de la persona. Hemos tenido muchas bendiciones cuando nos juntamos a buscar Su rostro, cuando nos juntamos para alabarlo y adorarlo. Sin embargo, es necesario mencionar que el diablo no está contento cuando una vida decide seguir a Jesús, generalmente vienen pruebas, opresiones, tentaciones y problemas a la vida de la persona. Hemos tenido la oportunidad de ministrar las vidas de jóvenes y adolescentes que —habiendo decidido seguir a Jesús— sufren fuerte oposición por parte de la gente que les rodea. Debemos hacernos una pregunta: ¿Cómo pueden los jóvenes vencer al maligno? Muchas veces escuchamos comentarios acerca de ellos. Por ejemplo: dicen que los jóvenes y adolescentes son inmaduros, inconstantes, juguetones, ligeros, inexpertos, etc. Es cierto que en esas edades el carácter suele ser alegre. (No es pecado que el adolescente se divierta en un parque, o juegue con sus amigos y sonría.) Pero también es cierto que en ocasiones los jóvenes y adolescentes han dejado mucho que desear con su conducta cuando se les deja una responsabilidad. Quisiera enfocarme a la segunda parte del verso 14: “Os he escrito a vosotros, jóvenes, porque sois fuertes, y la palabra de Dios permanece en vosotros, y habéis vencido al maligno.” La Biblia dice que una característica del joven
espiritual (también la aplicaremos para los jóvenes con edad física) es que la Palabra de Dios permanece en él. DOS CARACTERÍSTICAS PARA QUE EL JOVEN ALCANCE MADUREZ 1. LA ORACIÓN “Os he escrito a vosotros, jóvenes, porque sois fuertes…” Ningún otro medio de gracias nos hace tan fuertes como la oración. Es un error muy grande cuando los jóvenes descuidan su comunión con Dios. Cuanto más oración exista en la vida del joven, más fuerte será su vida para resistir los peligros de este mundo. Creo que Jesucristo es el Maestro de la oración, su vida registra innumerables milagros hechos como resultado de la comunión que tenía con su Padre. Los maestros de religión muerta y teólogos superficiales habían olvidado cómo orar, y los que oraban parecían artistas anhelando recibir la alabanza de los oyentes. En el ejemplo y la enseñanza de Cristo Jesús, la oración asume un papel principal. Jesús fue, en esencia, el maestro de la oración por precepto y ejemplo. Su vida, su carácter y su obra se resumen en una sola palabra: oración. Hebreos 5:7 Y Cristo, en los días de su carne, ofreciendo ruegos y súplicas con gran clamor y lágrimas al que le podía librar de la muerte, fue oído a causa de su temor reverente. Cristo fue el suplicante de los suplicantes, el intercesor de los intercesores. Mientras estuvo en esta tierra practicó la oración en forma humilde y dependiente. Su impacto en la oración fue tan grande que sus mismos discípulos le dijeron “Señor, enséñanos a orar…” ¡Qué vieron los discípulos en las oraciones de Cristo! ¡Qué pasaba en el ambiente cuando Cristo oraba! Cristo usó pasajes, parábolas e incidentes enteros para reforzar la necesidad de la oración en la vida del creyente. Sus milagros no son otra cosa que parábolas de la oración. El caso de la mujer sirofenicia es un ejemplo del éxito de la oración inoportuna. El centurión y Jairo ilustran la importancia de la fe en la oración. La parábola del fariseo y el publicano refuerza la enseñanza de la humildad en la oración y muestra la inutilidad de la oración mal hecha. Amado joven, si quieres ver crecimiento espiritual en tu vida debes acercarte a Dios en oración. Tu vida cambiará cuando dejes ser moldeado a través de la “cámara secreta” con Dios. Recuerda que la oración es una ley espiritual. Si quieres ver madurez en tu vida debes orar. No existe otra solución. Ni los muchos retiros, ni escuchar abundante música cristiana, nada se compara como estar a solas con nuestro Dios. Cuando tú oras le estas diciendo a Jesús que solo no puedes, que necesitas de Su gracia para vivir, que aun eres inexperto en esta vida y necesitas Su ayuda. Recordemos la Palabras del apóstol Pablo: 1 Tes. 5:17 Orad sin cesar. Nada afirma y fortalece la vida del creyente como la oración constante y perseverante.
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Una vida que no ora es sinónimo de una vida que está destinada al fracaso espiritual. 2. LA BIBLIA “… y la palabra de Dios permanece en vosotros.” Las Escrituras nos muestran otro factor importantísimo para llegar a una madurez espiritual: el estudio de la Palabra. De hecho, la Biblia da testimonio de sí misma: 2 Timoteo 3:16 Toda la Escritura es inspirada por Dios, y útil para enseñar, para redargüir, para corregir, para instruir en justicia, 17 a fin de que el hombre de Dios sea perfecto, enteramente preparado para toda buena obra. La utilidad de la Biblia en nuestra vida diaria es impresionante. Este texto nos muestra todas las posibilidades que la Escritura tiene para dirigirnos en nuestra vida sin temor a equivocarnos. Nos enseña en diferentes áreas de la vida, nos reprocha cuando hacemos algo mal, nos corrige y nos mete al camino, nos instruye para guiarnos a la justicia. Todo esto tiene por objetivo equipar al hombre para la obra de Dios. Esta frase denota una completa preparación en todas las áreas de nuestra vida. Como joven que eres, debes saber que el estudio serio de la Biblia te llevará a tomar las decisiones correctas en tu vida. Constantemente observamos jóvenes que no deciden sabiamente en asuntos trascendentales en su vida (carrera profesional, matrimonio, castidad, etc.) y terminan echando a perder su vida en poco tiempo. Mira lo que dice la Escritura al respecto: Salmo 119:9 ¿Con qué limpiará el joven su camino? Con guardar tu palabra. ¡Cuánta razón tiene este texto! El camino de los jóvenes es sucio y perverso. El día de hoy vemos a adolescentes y jóvenes con vidas acabadas. Esclavos al alcohol, drogas, fornicación, pornografía, indisciplina, malos hábitos… ¡Actualmente los jóvenes inician su actividad sexual a los 14 años! Tienen toda una vida por delante, sin embargo ya han tomado malas decisiones. He tenido la oportunidad de platicar con jovencitos que, a sus 15 años, ya se han vuelto esclavos del cemento y el thiner. Tomaron la mala decisión de salirse de su casa y abandonar la escuela; ahora ya tienen sus pulmones casi destruidos y lo peor de todo es que no quieren abandonar su manera de vivir. ¿Cuál es la solución para que el joven limpie su camino y lo mantenga firme durante toda su vida? La respuesta es guardar la palabra de Dios. Es importante señalar que el verbo guardar viene de una palabra hebrea que significa tener comunión con la Palabra, identificarse con ella, hacer de ella nuestra norma de conducta diaria. En otras palabras, no dice que la leamos solamente, nos habla de un estudio serio y profundo, amar la palabra de Dios con todo nuestro corazón a tal grado de hacerla nuestra norma de conducta, nuestro código ético, nuestra guía universal. Jesús nos dice en el evangelio de Juan que, 3
si queremos ser sus discípulos, debemos permanecer en su palabra. Esta es la condición para ser sus discípulos. ¡Hagamos caso a las palabras del Maestro! Aun si eres un joven tú puedes ser un estudioso de las Sagradas Escrituras. Recuerda a Timoteo el cual, a pesar de su corta edad, ya era un hombre que dominaba las Escrituras. Hebreos 5:13 Y todo aquel que participa de la leche es inexperto en la palabra de justicia, porque es niño; 14 pero el alimento sólido es para los que han alcanzado madurez, para los que por el uso tienen los sentidos ejercitados en el discernimiento del bien y del mal. Amado joven, tú puedes alcanzar madurez espiritual si estudias con seriedad la Palabra de Dios y la guardas en tu corazón. La madurez no se alcanza por el tiempo de conversión ni por la edad física, sino por la Escritura. La madurez se alcanza por amar la Palabra de Dios a tal grado que es tu vida msima. Un buen cristiano siempre es estudioso de la Biblia. La estudia para ser útil en el Reino de los cielos y dar fruto para Dios. Salmo 112: 1 Bienaventurado el hombre que teme a Jehová, Y en sus mandamientos se deleita en gran manera.